Traigo hoy una cita de la Premio Nobel de Literatura 2024, Han Kang. En alguna de sus novelas, a la vez que recrea la historia reciente de su país, Corea del Sur, presenta personajes únicos que se nos quedan dentro, de esos de los que no quieres dejar de saber, los que te dejan huérfana cuando terminas el libro.

Esta cita me gusta mucho porque presenta el concepto de ideograma que coincide, más o menos, con nuestra palabra. ¿Cómo será pensar con ideogramas? Han Kang nos ofrece una idea.

«De repente dejas de tararear el himno. Al llegar a la parte de «espléndidas montañas y ríos», recuerdas el ideograma de «espléndidas» que memorizaste en la clase de escritura china. Ese ideograma, que ya no sabes si podrías escribir correctamente, estaba compuesto por numerosos trazos que querían decir «flores hermosas». ¿Significaba entonces que eran montañas y ríos con flores espléndidas o que eran montañas y ríos espléndidos como una flor? Sobre el recuerdo del ideograma se superponen las malvarrosas que en verano crecen más altas que tú en el patio de tu casa. Largos y rectos tallos que florecen en lo alto como platos de paño blanco… Quieres acordarte mejor de ellas y cierras los ojos. Al abrirlos un poco, los ginkgos que están delante del Gobierno Provincial siguen agitándose al viento. Ni una sola gota de lluvia ha saltado todavía de los resquicios del viento».

Actos humanos, de Han Kang

Imagen: El sol del membrillo, de Antonio López

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