No es la primera vez que traigo aquí una cita de este libro, pero es tan hermosa la forma en que describe el aprendizaje de un lenguaje desconocido que no puedo guardármela para mí sola. Ese intentar encontrar la palabra exacta, ese gesticular para tratar de explicar un término, esas palabras ajenas colocadas aquí y allí en el lenguaje propio… Es un libro precioso que les recomiendo de nuevo.

«Todo había adquirido bastante vida desde que habían empezado a añadir verbos y adverbios a los sustantivos en el improvisado diccionario azul, después de muchos paseos por los alrededores y mucho mover el brazo Ivar y otro tanto John Ferguson, hasta donde podía por sus costillas magulladas, quizá fracturadas; después también de mucho asentir y sacudir la cabeza, y de una sucesión de gestos e imitaciones cuando John Ferguson recurría a la mímica para describir lo que quería saber e Ivar representaba con movimientos lo que intentaba describir, y entre ambos daban con la palabra correcta para «gritar» o para «susurrar», para «saltar» o para «temblar de frío», para «toser» o para «estornudar», para «acurrucarse junto al fuego» y para «espantar a las gallinas».

Pero lo que más le gustaba a Ivar, lo que más lo colmaba de esperanza y alegría, era el modo en que John Ferguson lo saludaba cuando llegaba a casa después de haberse ausentado un rato para ir a la playa o al prado más cercano o a los pastos altos. Después de dos semanas, su huésped alto y de rostro enjuto siempre tenía preparado un relato sobre lo que había hecho mientras Ivar había estado fuera. Todavía muy cargado de inglés, lo que recitaba era una mezcla excitada de palabras y gestos, con la que John Ferguson le contaba que había ido hasta el río a lavar sus calcetines, o que se había quedado en el interior de la casucha porque afuera estaba gruggy, o que había llenado la lámpara con el aceite del bunki y había limpiado el greut; que había flinter toda la mañana, barrido los flogs de snyag y metido el skerpin, o que había recogido algunas snori que había visto que crecían en un for, que había escaldado las flodreks y las había escurrido y conservado el flingaso para hacer jabón, y que llevaba ya un rato sentado a la tur, repasando lo que de momento llevaba escrito en las páginas de su glosario».»

Carys Davies: Despejado

Imagen: Hall at Shinnecock, de William Merritt Chase

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