Recuerdo un chiste de Forges en el que están Mariano y Concha en la cama. La mujer dice «el niño está llorando, Mariano», a lo que el marido contesta, «el niño tiene 32 años» y ella responde «y tú no tienes corazón».
Pues bien, ese no tener corazón es una de las muchas expresiones en las que el castellano utiliza partes del cuerpo para expresar un significado. Así se puede hablar por los codos y ser todos oídos, dar la cara o hacer la vista gorda. Tener estómago o un corazón de oro. No es lo mismo meter mano que meter la pata (aunque igual sí) ni tener algo a mano o tener la mano larga.
Puede ser que alguien que se cree el ombligo del mundo y está acostumbrado a no morderse la lengua, pierda la cabeza y en un abrir y cerrar de ojos se haga dueño de Groenlandia. Y que además se le haga la boca agua. Podría ser.
Imagen: Reading Tolstoy at the Caribou Club, de Delia Brown





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