Iba a decir que me acerqué a este libro con suspicacia pero más bien me lo acercaron porque fue un regalo (gracias, J). Mi desconfianza partía del título, probablemente era un texto superficial destinado a lectores con una idea preconcebida del euskera. Y nada más lejos de la realidad, me encontré un libro sumamente fundamentado, un autor riguroso y un resultado más que interesante. Aquí les dejo una cita, anímense a leerlo.

«Todas las lenguas del mundo están cambiando constantemente. Ninguno de nosotros habla como lo hacían nuestras abuelas y nuestros abuelos, ni en castellano ni en inglés ni en euskera. Las lenguas son como entes vivos que poseen vida propia y movimiento interno. El cambio es inherente a la lengua. Aparecen nuevas palabras en el léxico, mientras otras caen en desuso o desaparecen; nacen estructuras que con anterioridad eran impensables u otras que preexistían cambian de significado. Del mismo modo, surgen en la lengua sonidos previamente inexistentes. Esos cambios no son otra cosa que la demostración de que la lengua está viva.

¿Por qué cambian las lenguas? Plantearse esa pregunta es como interrogarse sobre por qué las semillas brotan y las plantas florecen o por qué el universo se mueve. El movimiento, el cambio, es inherente a la materia, y la lengua, como materia que es, cambia, evoluciona, se mueve. Tiene vida.

La lingüística observa esos cambios, los analiza y los explica. Algunos expertos se apoyan en ella desde una perspectiva histórica o cronológica y miden la evolución que ha sufrido la lengua de una época a otra; por ejemplo, hay quien estudia los cambios que ha experimentado una lengua desde el siglo XIV al siglo XVI o al XXI. A esa rama se le denomina lingüística histórica o diacrónica, y está muy vinculada a la filología y al estudio de textos antiguos. Otra rama, llamada sincrónica, estudia la variación, los cambios y los rasgos existentes en un momento puntual.»

Reguero Ugarte, Urtzi: Ni la mitad te creas. Mitos, verdades y algunas curiosidades más sobre el euskera.

Imagen: A Bigger Splash, de David Hockney

2 respuestas a “¿Por qué cambian las lenguas?”

  1. Me ha gustado mucho.

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  2. Muy interesante el post y muy bien escrito.

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