Decía una influencer en TikTok que era bueno escribir, que para sacarte una historia de encima bastaba con ponerla en palabras, que así te librabas de ella, que en realidad eso es lo que hacen los escritores, deshacerse de las obsesiones escribiendo.
Y una tarde me puse a escribir. Y conté que yo lo que quería era trabajar, que quería salir de casa pero que mi Antonio no quería, que a él no le parecía bien, que si ya teníamos su sueldo para qué más, que además qué iba a pasar con los niños, quién iba a cuidar de ellos, y yo explicaba que para eso están las guarderías y que también nos podía echar una mano mi madre, y él pues que no, que no quiero a tu madre merodeando por casa.
Al día siguiente volví al folio y expliqué que a mí eso no me bastaba, que no era solo tener un sueldo, que yo quería salir de casa y trabajar, tener mi dinero y amigas o gente con la que tomar un café y ya está, que tampoco era tan complicado.
Y un día Antonio encontró lo que había escrito y se mosqueó muy mucho y se puso a gritar, a ver qué me faltaba a mí y que qué chorrada lo de ponerme a escribir, que a ver quién me creo que soy y si estoy mal de la cabeza. Y entonces ya algo se me rompió por dentro y dije, mira ¿sabes lo que te digo?, que soy muy joven para pasarme la vida encerrada en casa y que a tomar viento, que ya me las arreglaré y que cosas más difíciles he hecho.
Y aquí estoy, sola pero contenta, que me he sacado la ESO y estoy trabajando en un súper y que no es fácil, pero me las apaño.
Y todo esto por ponerme a escribir.
Imagen: 6am News, de Steven J. Levin





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