Cuando el próximo domingo se juegue la final del Mundial de fútbol en Nueva York, en el país de Trump, el partido se jugará en castellano. Los jugadores se increparán en castellano y los espectadores animarán en castellano.
Los 22 jugadores que saltarán al campo forman parte de los más de 520 millones de personas que tienen al español como idioma materno. Solo el chino mandarín nos supera en hablantes nativos. Los hablantes totales de español son unos 635 millones, pero es muy importante el dato de los hablantes nativos pues esto genera una importante lealtad lingüística que implica no solo comunicación sino afecto, identidad y pertenencia.
Cada vez que una lengua se usa adquiere valor y si se usa en un contexto de amplia repercusión pública añade prestigio. Que la final del Mundial de fútbol se dispute entre dos países de habla hispana en un país de habla inglesa es un paso muy importante para el idioma, por no hablar de la satisfacción que vamos a experimentar todos cuando Trump tenga que entregar la copa a un hispano. Si ese hispano es español, por estos lares vamos a estar más contentos todavía.
Imagen: Futbolistas, de Nicolas de Stäel




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