Soñé que me hacía mayor y estaba tranquila. Soñé con un balcón lleno de tiestos con plantas que daban flores en invierno. Soñé que no se me moría nadie, que todos aquellos a los que quiero vivían más que yo. Soñé con un viaje en tren en el que estiraba las piernas y el paisaje era verde. Soñé que volvía a ver a mis hijos dormidos. Soñé con un amor que me quería en paz, que me quería con risas. Soñé que mi padre era músico y mi madre bailarina de tangos, que se iban a vivir a la Argentina y hablábamos por FaceTime. Soñé que mis hijos estaban siempre cerca, al alcance de un café.
Y pensé que me gustaría morirme soñando.
Imagen: Autorretrato (Fragmento), de Lucian Freud





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