Que no, ama, que no, espera, no, si eso ya me lo has contado no sé cuántas veces, que sí, que te escucho, pero no, la Seguridad Social no tiene nada que ver con Osakidetza, ellos te llamarán pero tienes que esperar, sí, tienes que esperar, tardarán, ya te dijeron… No, yo no puedo hacer nada, no, mi hermano tampoco puede, pero claro que te trato bien, pero ¿cómo me puedes decir eso? Vale, sí, luego nos vemos, sí, sí, no te preocupes, agur.
¡Uf!, de verdad, esto de las madres, tela, es que le tienen que quitar un lunar y quiere que sea ya, y la médica le dijo, te llamarán pero tendrás que esperar porque ahora hay mucha gente de vacaciones, y ella, dale que dale, que si no puedo hacer nada y luego, es que me cuenta lo mismo siete veces, de verdad, ya no puedo más. ¿Sabes lo que hace mi hermano cuando ella se pone así? Pues le dice, ama, preciosa, ya te llamo mañana que hoy te veo que estás muy alterada, sí, ama, hala, mañana te llamo. ¿Y sabes lo que luego me dice ella a mí? Ay, tu hermano, hija, qué majo, cómo me conoce, en seguida se da cuenta de lo que me pasa y cómo estoy.
Imagen: Odalisque in Red Trousers, de Henri Matisse




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