«El lenguaje es un disfraz, posiblemente el primer disfraz. Usamos el lenguaje como un vestido, como un uniforme, como un artificio de hojas y ramas para camuflarnos en el paisaje de los hombres.

En la sombra iridiscente que oscurece el párpado, el brillo sobre el labio que sugiere la saliva lubricando al amante.

Uso el lenguaje para acostarme con los hombres. Con las palabras llego al torrente íntimo y rubí de la sangre de los hombres. Trepo las colinas del silencio para llegar al centro de la pasión y someterlos a mi maldad.

Soy una profesional en el amor.

Digo lo que quieren escuchar, callo lo que aborrecen, insisto en lo que pasa desapercibido, en lo que desoyen y activa lo tenebroso de su sexualidad.»

La traición de mi lengua, de Camila Sosa Villada

Imagen: Angle of repose, de Sharon Sprung

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